Municipios que suman antiguas costumbres y las mismas necesidades

La Comunidad de Villa y Tierra es una institución política castellana, un ente jurídico autónomo que nació libremente como un sistema de autogobierno que distribuía justicia y autoridad entre sus vecinos y ordenaba en comunidad el aprovechamiento de las aguas, de las tierras y de los pinares. Se formó con la suma de antiguas costumbres más las necesidades propias de la época. Hoy está formada por diez municipios: Coca, Nava de la Asunción, Fuente de Santa Cruz, Santiuste de San Juan Bautista, Navas de Oro, Villeguillo, Bernuy de Coca, Moraleja de Coca, Ciruelos de Coca y Villagonzalo de Coca.

Comunidad de Villa y Tierra de Coca nació a raíz de la repoblación efectuada por Alfonso VI, cuando surgieron los grandes concejos a lo largo de la línea del sur del Duero. Intereses comunes de varias poblaciones hicieron que éstas se agruparan en una Comunidad. Más tarde, el rey Alfonso VIII de Castilla apoyó y dio vigor a estos grandes concejos.

Después de ser conquistada a los musulmanes, esta zona fue repoblada bajo el reinado de Alfonso VI y surgen, bajo este impulso demográfico, todas las aldeas cercanas. Coca se encargará de organizar jurídica, administrativa y militarmente el territorio circundante surgiendo a finales el siglo XI la Comunidad de Coca.

En el siglo XIII estaba formada por 17 poblaciones y cerca de 300 km2, siendo Coca la capital del Concejo, depositario del poder real, y quedando las aldeas supeditadas a su autoridad. No se conoce el fuero real otorgado. La mayor parte de la tierra pertenecía a este Concejo.

A lo largo de la historia, la Comunidad pasará por épocas alternativas de bonanza demográfica y económica así como de crisis y enfrentamientos entre las distintas poblaciones que la forman y también con comunidades vecinas. En 1773, las poblaciones de Nava de Coca y Santiuste de Coca cambian su nombre por el de Nava de la Asunción y Santiuste de S. Juan Bautista.

Las desamortizaciones del siglo pasado afectaron a una gran parte de sus bienes patrimoniales, sobre todo a las zonas de pasto y tierra de labor.